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La confianza de los consumidores retrocede dos puntos pero mejora con respecto a un año antes
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La confianza de los consumidores retrocede dos puntos pero mejora con respecto a un año antes

La sombra del pesimismo ha regresado a Europa y ha alcanzado a España, donde el índice de confianza de los consumidores ha retrocedido ligeramente hasta los 63 puntos (-2 p.p.) en el último trimestre de 2014. Este dato rompe con la tendencia de ocho trimestres consecutivos de confianza al alza, según concluye nuestro último Estudio Global de Confianza de los Consumidores,

De acuerdo a este estudio, España no es la excepción del Viejo Continente ya que es uno más de los 20 mercados europeos donde la confianza ha retrocedido con respecto al tercer trimestre. De hecho, la pérdida de dos puntos en la recta final de 2014 se encuentra al unísono de Europa, donde la confianza pasó de 78 a 76 puntos.

A pesar de la mejora de la confianza de los españoles a finales de 2014 en comparación con el mismo período de 2013, de hasta cinco puntos, el mantenimiento de las cifras de paro por encima del 20% en contraposición con las mejoras macroeconómicas sigue influyendo en el ánimo de los consumidores. La última Encuesta de Población Activa (EPA) arrojó un aumento de hasta 30.100 desocupados entre los meses de octubre y diciembre, lo que provocó que se cerrara el año con una tasa del 23,7%.

Esta cifra, no obstante, es positiva si se compara con 2013, en tanto el paro ha bajado en más de 475.000 personas en 2014, pero no es suficiente para que los españoles dejen de ver con cierta inquietud el mercado laboral. En concreto, tres de cada cuatro consideran que las perspectivas laborales para los próximos doce meses son malas o no muy buenas, frente al 20% que se muestra confiado en vivir un buen año en el terreno laboral.

Perder el puesto de trabajo, preocupación nº 1

La seguridad en el empleo es, de hecho, la principal preocupación para los españoles de cara a los seis próximos meses. El 27% de los encuestados en el último Estudio Global de Confianza de los Consumidores de Nielsen así se expresa, seguido por el 16% que pone en primer lugar a la economía como lo que más le inquieta.

Esta preocupación por la situación laboral y económica se constata en la percepción de los españoles sobre el momento actual del país, en tanto el 80% afirma que seguimos en recesión frente al 20% que considera que España ya ha dejado atrás este estado. Parece que la recesión seguirá acompañando a los españoles en 2015, pues apenas uno de cada diez piensa que se superará a lo largo de los próximos doce meses. Esta idea se contrapone con las optimistas previsiones de organismos como el FMI, que recientemente revisó al alza el crecimiento del PIB en España previsto para 2015, estimado en el 2% frente a la anterior previsión del 1,5%.

Tampoco son muy optimistas con su situación personal financiera. Tres de cada diez españoles sí consideran que en 2015 el estatus de sus finanzas será bueno o excelente, frente al 65% que ve los próximos doce meses con pesimismo.

Contención de gasto en el hogar

Ante la coyuntura económica, los españoles han adoptado medidas para ahorrar que prácticamente se han convertido en hábitos, principalmente en todo lo relacionado con las facturas energéticas. Así, tres de cada cuatro encuestados afirman que, con respecto a finales de 2013, han cambiado su manera de gastar para inyectar más ahorro a la economía doméstica.

Dada esta política de contención de gasto en el hogar, los españoles suelen optar por recortar en ocio fuera del hogar o intentar ahorrar en la factura de gas y electricidad, medidas que son puestas en marcha por seis de cada diez encuestados. También prefieren comprar menos ropa (58%) o rebajar la factura del teléfono (50%). Estas alternativas superan incluso a cambiar el consumo de alimentación vía compra de marcas más baratas, una actitud que pone en práctica el 47% de los consumidores.

No obstante, todo indica que cuando la situación económica mejore los españoles abandonarán progresivamente esa contención del gasto. En el supermercado, el 20% de los consumidores seguirá comprando marcas más baratas, frente al mencionado 47% en la actualidad. Sin embargo, donde será más notable el cambio de actitud es en el entretenimiento fuera de hogar lo que beneficiará directamente a la hostelería.

Falta que las mejoras macroeconómicas lleguen a los hogares y que los españoles no sólo ganen en confianza sino también en renta disponible. En el caso particular del mercado de gran consumo, la deflación permite que los consumidores compren un poco más por un poco menos y parece que en 2015 esta dinámica se repetirá. A falta de una mejora real de renta y con un consumidor tan hipersensible al precio, las estrategias de la oferta insistirán en ofrecer precios competitivos, sobre todo en frescos. Además, los fabricantes mantendrán su actividad promocional con el objetivo de recortar el diferencial con las marcas de la distribución.