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Una cuesta de enero más asequible en precios lleva a los españoles a comprar un 2,1% más
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Una cuesta de enero más asequible en precios lleva a los españoles a comprar un 2,1% más

La cuesta de enero este año ha sido más liviana para todos. El escenario actual de bajada de precios ha propiciado que los españoles compren en gran consumo el 2,1% más en el conjunto del mes, según los últimos datos analizados que hemos analizado desde Nielsen.

Así, enero, un mes tradicionalmente atípico para las compras porque suele haber un comportamiento muy diferente antes y después de la semana de Reyes, ha deparado una alegría poco frecuente. En concreto, lo habitual es que, pasada la festividad del 6, las ventas a lo largo del resto del mes tiendan a estabilizarse. Sin embargo, esas dos últimas semanas del mes depararon un incremento del 1,5%, empujado por la deflación de los productos de alimentación.

Todo ello ha provocado que la cuesta de enero sea menos dura para los españoles, en un momento de escasa renta a pesar de las mejoras macroeconómicas y que todavía no se han dejado sentir en el bolsillo de los españoles.

Esta alegría viene refrendada por el comportamiento del mercado del gran consumo en las dos primeras semanas del mes, las que giran en torno a la Epifanía, que registraron un crecimiento medio del 6%. Estas semanas suelen marcar las más altas cotas de consumo del año y en este mes de enero no ha sido una excepción, con un crecimiento espectacular del 3% la primera semana y del 9% la segunda.

Los frescos, aún más asequibles

Aunque la bajada de precios afecta al mercado de gran consumo en general, conviene destacar en particular la registrada en la partida de frescos, con un descenso del 1,9%, lo que provocó que las compras subieran el 1,7% el pasado mes de enero. La distribución sigue haciendo grandes esfuerzos por ofrecer precios más competitivos en el lineal de frescos, donde se libra una batalla para atraer clientes que les garantice tráfico en tienda.

Por su parte, el consumidor sigue mostrando esa hipersensibilidad al precio que tanto define su comportamiento en todos estos años de crisis, que se mantiene en la actualidad y que tiene vocación de permanecer en el tiempo como hábito aprendido. De hecho, enero refrenda el comportamiento visto en Navidad, donde los consumidores discriminaban según precios la compra de unos productos u otros. Su mesa navideña se conformó de productos que bajaron sus precios, como la lubina y el salmón, y que fueron recompensados por ello con su adquisición, mientras que, por contra, castigaron a aquellos que como el besugo se encarecieron.