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Cuidarnos, un punto de partida en la alimentación
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Cuidarnos, un punto de partida en la alimentación

Pasan los años, las décadas, y hay cosas que no cambian en la cesta de la compra como la presencia de fruta o verdura. Al contrario, lo que sí está cambiando es el contexto social, algo que está beneficiando al consumo de estos productos, como el progresivo envejecimiento de la población, la preocupación cada vez mayor por cuidarse y estar bien con uno mismo, etc.

Somos en efecto un país de canas incipientes. A principios de los 70, menos de la mitad de los españoles tenía más de 35 años; mientras que en la actualidad son dos de cada tres. Si observamos la evolución de la tercera edad, esta población representaba un 10% en aquel entonces y ahora prácticamente se ha duplicado. Y para 2036, tres de cada diez españoles superará los 65 años.

Al mismo tiempo, si bien vivimos más y llegar hoy en día a los 80 es habitual, tengo dudas de que estemos mejor. Uno de cada cuatro españoles sufre obesidad y prácticamente dos de cada diez tiene hipertensión, alergias o colesterol alto. Las enfermedades crónicas son también por tanto cada vez más frecuentes.

Y además nos preocupa estar bien y sanos. No es algo que aparezca de repente cuando llegamos a la tercera edad, pues ya siendo adultos se convierte en nuestra primera preocupación, aunque es a partir de los 40 cuando la salud nos ocupa más espacio en la cabeza, mucho más que la familia, el dinero o el trabajo.

Cuidarse es en definitiva la nueva manera que hemos adoptado en los tiempos actuales de tomar producto fresco. La fruta y la verdura siempre han estado ahí, pero ahora lo hacen con nuevos bríos.

No es de extrañar por tanto que, con datos a cierre del primer cuatrimestre del año, las frutas crecieran un 8,5% y las hortalizas un 7,4%, a pesar del encarecimiento de ambos, que por suerte (y porque tenemos más confianza para consumir) no nos frena para meterlos en la cesta de la compra.

Además, irrumpen con fuerza productos emergentes que aportan valor añadido. Y es que en estas secciones la “innovación” también se ha cultivado y con éxito. De este modo, productos como frutas del bosque crecen un 73%, la papaya un 34% o los kakis un 1%. En hortalizas, despuntan los secundarios, como el brócoli (23%), el calabacín (21%) o la lombarda (20%).

Finalmente, no podemos olvidarnos de que esta innovación también tiene lugar en el propio punto de venta. Las secciones de fruta y verdura tienen su propia identidad, se han mejorado las secciones, teatralizado la manera de exponer el género, etc. Todo ello dentro de esta nueva dinámica en la distribución de que la tienda generalista albergue en su interior “pequeñas tiendas” especialistas.