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Sidra, rompiendo moldes
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Sidra, rompiendo moldes

Celia Rodriguez

Que la sidra solo se bebe en Asturias y en el País Vasco o que solo se escancia es una falsa creencia. Esta bebida se ha reinventado y está rompiendo todos los moldes: cada vez hay más opciones de consumirla y además se están atreviendo con nuevo sabores como los frutos rojos y la lima en la sidra gasificada.

Tradicionalmente, en el mercado de la sidra han existido dos tipos muy diferenciados: la natural (la sidra de Asturias o el País Vasco, que representa el 23% del mercado) y la gasificada (esta es la que solemos utilizar para brindar en Navidad u otras celebraciones, que supone el 77% del total del mercado).

Dentro de la sidra gasificada, el mercado ha evolucionado a pasos agigantados y se está desarrollando un nuevo segmento muy potente y atractivo, llamada cider, que es el que está impulsando el crecimiento de la sidra gasificada. El pasado ejercicio 2018, esta categoría incrementó los litros vendidos en el canal de alimentación un 30% y, si hablamos de facturación, creció un 38%.

La sidra gasificada, donde incluimos el segmento cider, ha pasado de vender 26 millones de euros en alimentación en mayo de 2018, a casi 39 millones en mayo de 2019. En un año, ha pasado de poder encontrarse en poco más de un 30% de las tiendas a un 81%. Es decir, los establecimientos de alimentación la han adoptado y la oferta ya está disponible para el consumidor en prácticamente todos los lineales.

En mayo de 2018 el consumidor tenía a su disposición en los lineales de cider unas 50 referencias. Un año después esa cifra asciende a ya 56. Lo importante aquí de todos modos es la penetración. La media es de 2-3 referencias por tienda.

La nueva categoría de cider ha puesto de moda un mercado muy tradicional, dirigiendo el producto a nuevos consumidores, nuevos momentos de consumo y una forma diferente de consumir el producto, pues no se toma escanciada o simplemente fría, sino con hielo y limón, como si fuera un refresco.

Esta tendencia llega a nosotros desde otros países como Inglaterra, donde tradicionalmente la sidra es la bebida de moda entre los jóvenes y compite de tú a tú con la cerveza. También es muy popular en otros países como Bélgica o Francia. Y cada vez más en España.