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La publicidad puede hacer o deshacer una película

1 minuto de lectura | Junio de 2009

Slumdog Millionaire, ganadora del Oscar a la mejor película en 2008, no fue un éxito de taquilla veraniego. Tampoco lo fue ninguno de los otros nominados en esa categoría. Pero todas tenían un par de cosas en común: se anunciaron principalmente en la segunda mitad del año, con una concentración en el cuarto trimestre, y todas se estrenaron en los meses de noviembre y diciembre. Así pues, aunque los éxitos de taquilla del verano acaparan gran parte de la atención, son las películas que se estrenan -y tienden a anunciarse- durante la última mitad del año las que obtienen el reconocimiento de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, según la reciente revisión de Nielsen.

 

Un repaso a las películas ganadoras del premio a la mejor película en los últimos cinco años revela que sólo una -Crash, que se llevó el galardón en 2005- se estrenó fuera del cuarto trimestre (a principios de mayo). Pero las películas veraniegas no se quedan atrás a la hora de ganar premios: entre las 10 películas más taquilleras de 2008, según el gasto en publicidad entre mayo y agosto, había cuatro películas con nominaciones en otras categorías. Wall-E, que ocupó el tercer puesto tras gastar más de 38 millones de dólares en publicidad durante ese periodo, fue nominada en seis categorías y recaudó 63,1 millones de dólares en taquilla.

 

En el último número de Consumer Insight encontrará más información sobre cómo la publicidad puede hacer triunfar o fracasar una película.

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